Creando Vida sin Óvulos: La Técnica que Transforma Células de la Piel en Embriones Tempranos

Creando Vida sin Óvulos: La Técnica que Transforma Células de la Piel en Embriones Tempranos

En pocas palabras

En un avance que desafía los límites de la biología reproductiva, un equipo de científicos ha desarrollado una técnica revolucionaria para crear embriones humanos tempranos sin necesidad de un óvulo biológico. El método, llamado “mitomeiosis”, utiliza un óvulo de una donante al que se le ha extraído su propio material genético. En su lugar, se inserta el núcleo de una célula de la piel de una paciente, que contiene un juego completo y doble de cromosomas (diploide).

Lo asombroso es que el citoplasma del óvulo “reprograma” a la célula de la piel, forzándola a realizar una división celular especial que reduce su número de cromosomas a la mitad, imitando la meiosis y creando un “pseudo-óvulo” haploide. Este nuevo óvulo artificial puede ser fertilizado por un espermatozoide, dando lugar a un embrión con la dotación cromosómica correcta. Aunque la técnica es experimental y aún tiene obstáculos de seguridad y eficiencia por superar, representa una prueba de concepto monumental que podría, en el futuro, ofrecer una esperanza sin precedentes a mujeres que no pueden producir sus propios óvulos debido a la edad, tratamientos contra el cáncer o condiciones genéticas.

La “mitomitosis”

Para millones de personas en todo el mundo, la infertilidad es una realidad dolorosa. En muchos casos, especialmente en mujeres de edad avanzada o que han pasado por tratamientos médicos agresivos, la causa es la ausencia de óvulos funcionales. Hasta ahora, la única opción para ellas de tener un hijo genéticamente relacionado con su pareja era a través de la donación de óvulos. Pero, ¿y si fuera posible crear un óvulo a partir de otra célula del cuerpo, como una célula de la piel? Lo que durante décadas ha sido un pilar de la ciencia ficción, hoy se ha convertido en una asombrosa realidad en un laboratorio, gracias a un estudio pionero publicado en Nature Communications.

El desafío de “rebobinar” el reloj biológico

La creación de un óvulo es uno de los procesos más complejos y exquisitos de la naturaleza. A diferencia de las células de nuestro cuerpo, que son diploides (contienen dos juegos de cromosomas, uno de la madre y otro del padre), los óvulos y espermatozoides son haploides (contienen solo un juego). Este “recorte” a la mitad del material genético se logra a través de un tipo especial de división celular llamado meiosis. Recrear este proceso en el laboratorio ha sido uno de los santos griales de la biología reproductiva.

El equipo de investigadores, liderado por el legendario Shoukhrat Mitalipov, decidió tomar un atajo audaz, aprovechando el poder inherente del propio óvulo. Su estrategia se basa en la transferencia nuclear de células somáticas (SCNT), la misma técnica que se usó para clonar a la oveja Dolly. Pero con un giro revolucionario.

“Mitomeiosis”: Engañando a la célula para que divida sus cromosomas

El proceso, que han bautizado como “mitomeiosis”, funciona en varios pasos clave:

  1. El “cascarón” vacío: Se toma un óvulo sano de una donante y, con una micropipeta, se le extrae su núcleo, eliminando todo su material genético. Lo que queda es el citoplasma, un cóctel bioquímico lleno de todas las proteínas y factores necesarios para iniciar y sostener la vida.
  2. El nuevo núcleo: Se toma una célula de la piel de la paciente que desea tener un hijo y se extrae su núcleo diploide.
  3. La fusión: Se introduce el núcleo de la célula de la piel dentro del óvulo vacío. Aquí es donde ocurre la magia. El citoplasma del óvulo, que está “programado” para estar en un estado de división meiótica, obliga al núcleo de la piel a comportarse como si fuera el de un óvulo.
  4. La división forzada: El núcleo de la piel es forzado a realizar una división celular reductiva. En lugar de duplicar sus cromosomas como en una división normal (mitosis), los segrega. La mitad de los cromosomas se queda dentro del óvulo, y la otra mitad es expulsada en una pequeña estructura llamada cuerpo polar, imitando el resultado de la meiosis natural. El resultado es un “pseudo-óvulo” artificial que ahora contiene el material genético haploide de la paciente.

De un óvulo artificial a un embrión

El equipo demostró que este óvulo artificial era funcional. Al fertilizarlo con un espermatozoide, se formó un embrión con la dotación cromosómica correcta (diploide), que comenzó a dividirse y llegó hasta la etapa de blastocisto, el mismo estado en el que los embriones se implantan en el útero en un ciclo de FIV. Un análisis genético detallado confirmó que estos embriones contenían una mezcla de los cromosomas de la célula de la piel original y del espermatozoide, demostrando la viabilidad del concepto.

Un horizonte de esperanza con importantes advertencias

Es crucial subrayar que esta tecnología se encuentra en sus primerísimas etapas. Es una prueba de concepto, no un tratamiento listo para la clínica. La eficiencia aún es baja y, lo más importante, el proceso de segregación de cromosomas no es tan perfecto como en la meiosis natural, lo que a veces resulta en un número incorrecto de cromosomas, una condición conocida como aneuploidía. La seguridad y la viabilidad a largo plazo de los embriones creados de esta manera son las principales incógnitas que deben resolverse con años de investigación adicional.

Sin embargo, el avance es monumental. Por primera vez, se ha demostrado que es posible tomar una célula de la piel y, utilizando el poder de un óvulo donado, transformarla en un gameto funcional capaz de crear un embrión. Si esta técnica puede perfeccionarse, podría ofrecer una solución revolucionaria no solo para la infertilidad femenina, sino también para prevenir la transmisión de enfermedades mitocondriales y, potencialmente, incluso para parejas del mismo sexo que deseen tener hijos genéticamente relacionados con ambos.

Este trabajo no solo empuja las fronteras de lo que creíamos posible en la biología, sino que también nos obliga a abrir un diálogo profundo sobre las implicaciones éticas y sociales de estas nuevas y poderosas tecnologías. La ciencia nos ha dado un primer vistazo a un futuro que, hasta ayer, solo existía en la imaginación.

Referencia del artículo

Marti Gutierrez, N., Mikhalchenko, A., Shishimorova, M., et al. (2025). Induction of experimental cell division to generate cells with reduced chromosome ploidy. Nature Communications, 16, 8340. https://doi.org/10.1038/s41467-025-63454-7

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